20 de marzo 2019

Realidad virtual: viviendo otro mundo

Recientemente y con motivo del laboratorio que estamos montando en el centro donde trabajo para aprender inglés a través de las ciencias, me propusieron ir a una jornada de puertas abiertas en el Parque de Investigación Biomédica de Barcelona (PRBB). Mi pobre directora no era consciente de donde me mandaba.


Si por norma general, suelo mostrarme arduamente motivado a realizar actividades variadas y motivadoras, lo único que me hacía falta para que la mezcla de componentes generase una reacción explosiva, era conversar con científicos altamente motivados y repletos de información e ideas. Que para más INRI, estaban encantados de colaborar y compartir sus experiencias.


Probé juegos de mesa que ayudaban a comprender las bacterias y cómo nos influyen. Vi experimentos sobre la cadena genética, sobre cómo se filtran diferentes tipos de compuestos. Vi a niños, bien pertrechados, trabajar con material de laboratorio sin problemas realizando un experimento sobre la pigmentación de las plantas y muchas cosas más que no llegaba a comprender, por mucho que hubiese estudiando un bachillerato de ciencias en su día. Pero sobretodo vi un mundo de posibilidades, con gente encantada con su trabajo. En un centro donde un alto porcentaje del personal era femenino, para mi asombro y agrado. Y como la guinda del pastel, probé por primera vez la realidad virtual, fueron 30 segundos (porque tuve que marchar corriendo) pero me quedé impresionado.

Anteriormente había probado con las Google Cardboard, pero entre la calidad de mi móvil y que nos disponía de dispositivos para colocar en las varias gafas que me compré, al final el proyecto quedó en nada. Sobretodo me preocupaba que, como ocurre con mucho contenido del que encuentro en la red, no se encontraba adaptado al alumnado que me encuentro en mi aula. Donde tranquilamente se pueden diferenciar 3 y 4 niveles.


Pero esta vez había encontrado algo nuevo, ciertamente el coste era mayor, pero el beneficio potencial era infinito. Si yo podía ser quien diseñase las actividades, podría ponerle todo el sentir pedagógico para que sirva para unos y para otros, para que no solo se beneficie quien está dentro sino un grupo entero jugando a la vez. Y entonces comenzaron las pruebas.

Ver la facilidad con la que elementos podrían ser incorporados en la realidad virtual para ser examinados por los alumnos y para que pudieran interaccionar con ellos me dejó anonadado. Pero aún quedaba mucho por hacer, pues no es solo sentir cosas en esta realidad alternativa sino diseñar experiencias que sean productivas para el aprendizaje del alumnado. Y este fue mi siguiente reto. Primero aproveche el material que ya había adquirido para probar a ver cómo reaccionaba el alumnado ante videos grabados en 360 que se encuentran en youtube para el visionado (muchos de ellos extraídos si no me equivoco del google expeditions).

Como era de esperar, su respuesta fue abrumadora, nadie quería quedarse sin probar y si podrían repetir ya… Seguro os lo imagináis. Pero no solo el alumnado, invité a otros docentes a probar para un proyecto sobre pintores que tenemos en marcha y salieron más que encantados.


Son muchas las posibilidades que tiene y estoy dispuesto a explorarlas junto con los programadores, científicos y otras personas que se han ofrecido a colaborar. En parte por eso lancé una campaña en GoFundMe a través de la cual pretendo financié el equipo para poder hacer pruebas y diseñar actividades que todo el mundo pueda usar de manera gratuita. Lleva unos meses activa pero todo apunta a que podrá conseguirse.

Mientras tanto, los avances que se van consiguiendo o más bien los recursos generados o recolectados los recojo en esta web https://vrstation4education.com

Pero esto es algo que queda en el futuro próximo, y en una parte, en vosotros, si queréis colaborar. ¡Ya volveré a contaros más!

“VR is going to be defined by the content that is designed explicitly for virtual reality”

— Palmer Luckey

IIV_Docente

Publicado originalmente en Hablemos de enseñanza.